Una de las actividades de estas semanas en el huerto ecológico ha sido la de probar las diferentes lechugas (y otras plantas) que tenemos en nuestro huerto. Probarlas y saber diferenciarlas es una buena actividad para nuestros niños y niñas. Así conseguimos un acercamiento que puede llegar a "amistad". De todos es sabido que muchos niños y niñas no comen mucho "verde", por llamarlo de alguna manera a las ensaladas, por ejemplo.
En el huerto, son ellos mismos los que las han plantado, cuidado y luego se las comen. Este aprendizaje puede llegar a conseguir que, en la mesa, les resulte más factible el comer la ensalada diaria.
