Como si de un juego se tratase, varios niños estuvieron probando semillas de guindillas. Lógicamente estas semillas son muy picantes. Asier les trajo semillas de guindillas por que ellos mismos durante varias semanas se la pedían con gran ilusión por probarlas. Interesante verlos valientes por probar algo que sabían que les iba a picar en la lengua. Al probarlas y sentir el picor salían corriendo alegres y contentos gritando "Si que picaaaaaaa" y se iban a beber agua corriendo. El conocer jugando frutos picantes se ayuda a acercarse a esos sabores que quizá en otras situaciones o contextos no hubieran probado o gustado.



